La idea de reconstruir la memoria histórica desde las narraciones del sinfín de víctimas que nos ha dejado el conflicto no es una idea nueva, por el contrario, ya se ha proyectado esta como una alternativa válida para develar la verdad, o las verdades en su defecto, de lo que aún se esconde y sobre lo que se debe escudriñar cuando de violencia y conflicto armado se habla. Sin embargo, esta propuesta ha resultado en cierta medida ilusoria frente al gran silencio que suele encontrar quien busca la voz del sobreviviente del conflicto, en vista a que por múltiples razones, entre las que predominan miedos y temores tanto externos (como represalias hacía sí o personas allegadas por lo que pueda llegar a contar) como internos (como el luto frente a lo sucedido, la imposibilidad enciclopédica de entender, conectar y contar lo sucedido, o la incredibilidad frente al verdadero interés de quien escucha), el afectado no encuentra comodidad al contar abiertamente su versión de la realidad.
Frente a esto, el presente proyecto se propuso apuntar a esa reconstrucción de la memoria histórica, tomando como foco de recreación el departamento de Antioquia, Colombia, añadiendo como paso previo la existencia de un vínculo entre quien escucha y la víctima del conflicto, aclarando frente a esto que no se le apuesta a forzar una relación por la búsqueda de intereses particulares, sino por el contrario, el vínculo a realizar debe ser desinteresado, debe buscar la comprensión del otro como ser humano, como persona afectada por el conflicto armado y no como objeto de estudio, lo que convierte a quien escucha, más que en un investigador o un agente de ley a quien deba remitirse, en un otro cercano que entiende la responsabilidad de escuchar.
Así, el presente proyecto se dispuso a valerse de la cercanía de determinadas personas víctimas del conflicto armado y utilizó como vehículo de construcción el ejercicio de narrar, de contar historias y vivencias personales que atañen a la humanidad, al ser y estar en el mundo, entendiendo que como se afirma en Román (2020) haciendo mención a Regina Freyman “La idea de narrar nos da coherencia poniendo al dolor en palabras, sacándolo de ti lo puedes ver con claridad y perspectiva, convirtiéndolo en algo manejable que tiene límites y rostros. Narrar un suceso traumático nos hace superar la agonía”, lo cual además de liberador para quien cuenta, puede resultar enriquecedor para quien escucha.
Establecido esto, se encontró como un segundo punto a destacar, el hecho de que Antioquia en sí posee una gran extensión territorial, y con esta, una enorme diversidad de manejos, procedimientos, controles, creencias, y demás factores que influyen en la cotidianidad de cada antioqueño y no permite que se pueda describir a Antioquia como una sola región, sino como la suma de las subdivisiones que la conforman, por esto, en relación con la división que ofrece el Instituto Geográfico Agustín Codazzi (Roldán, 2003) frente a los lugares de procedencia de las personas involucradas en este proyecto, el trabajo tendrá dos miradas paralelas de Antioquia, una desde los municipios periféricos de Antioquia, acudiendo a testimonios del municipio de Segovia, y otra desde los testimonios procedentes de municipios centrales de Antioquia, más específicamente y para lo desarrollado en este artículo la capital, Medellín, y municipios como Sonsón [Figura 1]. Esta distinción, no solo permitirá entender las características opuestas y comunes de Antioquia, sino también logrará poner en evidencia la distinción entre la manera como se ve reflejada la violencia en la Antioquia periférica y la manera como se ve reflejada la violencia en la Antioquia central.
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